Oraciones Incompletas: Una colaboración para preservar la memoria histórica de las y los sobrevivientes del conflicto armado salvadoreño

Por Maggie Von Vogt

Introducción

Recientemente, hemos escuchado mucho sobre la migración desde Centroamérica, principalmente desde El Salvador, Honduras y Guatemala, y durante el ciclo de noticias de 24 horas que ahora observamos nos hemos convertido en testigos poco informados de los complejos factores geopolíticos que actualmente están desplazando a las personas de esta región.

La verdad es que el flujo de la humanidad desde estos países hacia los Estados Unidos y otras partes del mundo nunca se ha detenido. Sí, muchos de los que huyen hoy citan el aumento de la violencia de parte de las maras que ponen en peligro la seguridad pública y, a menudo, sirven como autoridad de facto que ejerce el control sobre el gobierno y las vidas individuales. Sin embargo, este es solo un síntoma de una serie de intervenciones económicas y políticas que a lo largo de los años han dejado a estos tres países vulnerables.

El Salvador, en particular, experimentó una guerra civil devastadora y prolongada que impactó las vidas de quienes vivieron la experiencia y afecto a generaciones después. En esta serie de artículos multimedia en tres partes compilada por Maggie Von Vogt, ella narra cómo los salvadoreños se han organizado para preservar su memoria colectiva del conflicto.

Usando historias orales, los salvadoreños entretejieron historias que informarán a otros sobre su propia historia y lo están haciendo en sus propios términos, para asegurar que las generaciones futuras tengan un recuento informado de sus recuerdos y también cómo es que este acto de preservación de la memoria ha contribuido a su supervivencia.

Sobre todo, los participantes de este proyecto nos recuerdan cómo la historia oral puede servir como una herramienta para apoyar los esfuerzos hacia la verdad y la rendición de cuentas en la defensa continua de asegurar los derechos humanos para todos.

Este artículo se publicará en tres partes. En esta primera parte vamos a conocer más sobre el contexto histórico del conflicto armado salvadoreño, la comunidad de Arcatao y la formación del Comité de Memoria Histórica, grupo que tuvo un rol primordial en la creación del archivo.

-- Fanny Julissa García, Historiadora Oral y Maestra


Para mi es importante la memoria histórica. Porque primero, nosotros que hemos vivido esta realidad, si lo olvidamos, ¿qué va a pasar con las nuevas generaciones? Y tenemos que dejarle un legado a las nuevas generaciones, lo que hemos vivido nosotros para que ellos luchen y no se vuelva a repetir. Porque claro, un pueblo que olvida su historia seguramente se va a volver a repetir. Y yo no quiero que lo que yo he vivido, ni mi familia, ni nadie lo vuelva a repetir. Es por eso que a mí me interesa el tema de memoria sobreviviente. Porque somos sobrevivientes los que estamos haciendo este esfuerzo. - Rosa Rivera, integrante del Comité de Memoria Histórica de Arcatao

Rosa es una mujer de Arcatao, Chalatenango, zona norte de El Salvador, en donde el conflicto armado salvadoreño de los años 80 tuvo impactos desastrosos, particularmente en las comunidades rurales campesinas.  Rosa es miembro del Comité de Memoria Histórica de Arcatao y participante en el archivo de memoria histórica llamado “Oraciones Incompletas”, fruto de un proceso de recolección de testimonios desarrollado entre el Comité de Memoria Histórica, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington (UWCHR) y el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA).

Oraciones Incompletas es una compilación de historias orales compartidas por 48 personas que residían en la comunidad de Arcatao, en el departamento de Chalatenango (El Salvador), durante la época de la guerra civil. Más de 170 extractos de estas entrevistas cuentan las experiencias de la guerra civil desde la perspectiva de personas que la vivieron de primera mano. Los testimonios están organizados en secciones llamadas ‘capítulos’ que se enfocan en diferentes temas del conflicto en orden más o menos cronológico.. Los testimonios son presentados en videos cortos en español con subtítulos en inglés. Además, en la plataforma se encuentran recursos para los usuarios y/o instructores y planes de lecciones y lecturas recomendadas.

Con este esfuerzo, se busca documentar y compartir las historias de los sobrevivientes de crímenes de lesa humanidad cometidos en El Salvador en el contexto del conflicto armado, y apoyar los esfuerzos que realizan actualmente las salvadoreñas y los salvadoreños para buscar la justicia y la verdad.

Una breve reseña de la Guerra Civil Salvadoreña

La gente empezó a organizar(se) porque había una necesidad. Ya no teníamos tierra para trabajar, cada día era más difícil para comprar la canasta básica, y quien no era profesional, solo de trabajar la tierra, tampoco… era una vida muy difícil. Los cortadores de café, (lo) explotaban tanto a uno que una tortilla le daban a uno como que si era una mascota. - Margarita

De 1980 a 1992 El Salvador fue devastado por una cruenta guerra civil cuyas secuelas perduran hasta el día de hoy. La guerra cobró la vida de al menos 75.000 civiles, muchos de ellos víctimas de las prácticas de “tierra arrasada” que eliminaron del mapa poblados enteros. Según el Informe de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas, más del 85% de estos crímenes pueden atribuirse a las fuerzas estatales salvadoreñas y a los escuadrones de la muerte que se alinearon con ellas. Sin embargo, y luego de varias décadas, todavía no se ha responsabilizado a ningún individuo en particular por impartir las órdenes que provocaron estas atrocidades.

Mi padre murió y no lo vi. Se murió en el conflicto, y esa es una de las razones (por) la cual he viajado aquí [A Arcatao a ver el proceso actual de exhumaciones], porque necesito ver, aunque sea lo último que está de él por ahí, que ni sé cómo estará… pero sí, he tenido el deseo y ese luto que cargo en mi corazón. Quiero terminar con eso y quiero ver el final, porque no lo vi, no lo vi. Son muchos años que yo viví sin él, y ahora quiero eso. - Herlindo

Un gran número de salvadoreños hoy continúan buscando información sobre el paradero de sus seres queridos, intentando recuperar sus restos para darles digna sepultura, o luchando para poder honrar su memoria sin miedo a sufrir represalias o recriminación. (Lea más sobre la guerra y sus causas en la plataforma de Oraciones Incompletas.

La violencia desplazó a miles de personas de sus hogares en muchas de las zonas rurales de El Salvador.  Algunos buscaron refugio en otras zonas del país; otros se exiliaron o procuraron obtener asilo en países de todo el mundo.

Durante los 12 años que duró la guerra civil en El Salvador, Estados Unidos canalizó más de US$5 mil millones de ayuda económica al gobierno salvadoreño para apoyar la lucha contra la insurgencia y participó activamente en el entrenamiento de las Fuerzas Armadas salvadoreñas. Quedan pendientes muchas preguntas sobre el rol que jugó Estados Unidos en las violaciones a los derechos humanos ocurridas en El Salvador. En 1993, el Presidente Clinton decidió publicar 12.000 documentos desclasificados relacionados a la participación de Estados Unidos en ese país. Estos documentos indican que hubo muchas instancias en las cuales el gobierno estadounidense tuvo mayor conocimiento sobre las violaciones de derechos humanos de las que reconoció en su momento.

Arcatao, Chalatenango

Map of Arcatao, El Salvador

Arcatao es un pueblo pequeño y pintoresco ubicado entre montañas que abarcan territorio salvadoreño y hondureño. La mayoría de las personas de la comunidad se dedican a la agricultura, sembrando maíz, frijoles y hortalizas. Algunas familias tienen ganado y crían otros animales.

Fue una de las zonas más afectadas durante la guerra civil, donde la anteriormente mencionada campaña de "tierra arrasada" fue implementada antes y durante la guerra, destruyendo toda señal de vida en operativos que pretendían eliminar a posibles partidarios de la guerrilla. Muchos cruzaron la frontera a Honduras, donde eventualmente se concentraron en el campamento de refugiados de Mesa Grande creado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El Río Sumpul en el departamento de Chalatenango forma parte de la frontera con Honduras y fue sitio de varias masacres durante la guerra. Foto de Dalton Anthony.

El Río Sumpul en el departamento de Chalatenango forma parte de la frontera con Honduras y fue sitio de varias masacres durante la guerra. Foto de Dalton Anthony.

Aun en los campamentos hondureños las condiciones de vida eran difíciles, y la represión por parte de los militares y fuerzas de seguridad de El Salvador y Honduras continuaba. A los refugiados no se les permitía salir de los campamentos sin escolta. Algunos fueron desaparecidos o asesinados, y muchos otros murieron de enfermedades prevenibles debido a las malas condiciones. A pesar de estas dificultades, los refugiados se organizaron, y muchos participaron en iniciativas de salud, educación y economía. Algunos refugiados decidieron volver a El Salvador solos. Otros negociaron colectivamente con el gobierno para reasentarse durante los últimos años de la década de 1980, a pesar de que la guerra seguía causando estragos en su país de origen. La gran mayoría de la gente que vivía en Arcatao durante la guerra fue refugiada o se incorporó a la guerrilla.

El Comité de Memoria Histórica de Arcatao

En enero de 2017, unas 12 personas del Comité de Memoria Histórica se reunieron conmigo en una iglesia de la colonia Jesús Rojas para compartir su experiencia de participar en la creación del archivo. Realizamos la entrevista de forma colectiva y empezaron a contar como se formó el Comité.

Recuerdo, recién firmados los acuerdos de paz, que soñamos que queríamos hacer un libro de los sobrevivientes, y recuerdo que fuimos a visitar a unas cuantas personas mayores, pero lastimosamente nosotros no hemos tenido la oportunidad de estudiar. Esto se nos dificultó y tampoco contábamos con una herramienta para grabar, sino que solo era ir escribiendo lo que la gente iba diciendo y no fue real que ese sueño se lograra por la falta de experiencia en escribir pues. No sabíamos la mayor cosa. Cuando la gente terminaba de contar su experiencia, era muy poco lo que habíamos recogido. Eso también ocasionó desanimo... y veíamos de que no era un esfuerzo provechoso. - Rosa

Lamentablemente la falta de oportunidades de estudio y de herramientas adecuadas dificultaron el proceso y no se pudo avanzar mucho en los años justo después de la guerra. Años después, hubo un proceso de talleres sobre el tema de salud mental facilitado por una organización no gubernamental llamada Centro San Bartolomé de las Casas.

Nos integramos (en el comité) como en el 2003 con el CBC—Centro Bartolomé de las Casas. El CBC nos invitó a talleres de salud mental. Fue un proceso de un año y medio creo. Es ahí donde nació la idea que la historia no muera. A veces sabemos muchas personas ya mayores vamos muriendo, y después las nuevas generaciones no la van a conocer. - Élida, integrante del Comité de Memoria Histórica de Arcatao

Algunas personas del comité no desearon participar en el proceso de salud mental, y a algunas personas les costaba mucho:

Pasé como un mes con dolores de cabeza. Me molestaba que me hablaran de esos procesos... pero cuando se empezó a hablar del rescate de la memoria, porque el grupo empezó a decir que era necesario hablar del rescate, sentí que se me dio el espacio... entonces, fue el empujón y nos abrió el espacio de unirnos un poco.  - Rosa

El grupo comenzó a tomar forma y trabajar en cuatro objetivos; 1) Un libro que hablara de las masacres y asesinatos (este libro fue publicado en 2016 por la UCA), 2) La construcción de un santuario comunitario donde los restos de las personas exhumadas pudieron ser homenajeados en un lugar digno, 3) Un museo con objetos de la época de la guerra y de la comunidad, 4) Un proceso de exhumaciones en el área alrededor de la comunidad.

Un mural San José Las Flores conmemora masacres durante la guerra como parte del esfuerzo comunitario de recordar los sucesos de la guerra. Foto de Dalton Anthony.

Un mural San José Las Flores conmemora masacres durante la guerra como parte del esfuerzo comunitario de recordar los sucesos de la guerra. Foto de Dalton Anthony.

El Comité se formó e identificó sus metas. También vieron que iban a necesitar apoyo en cuanto a conocimientos, recursos y herramientas.

El Comité directamente nos trazamos las metas, los objetivos, pero lo que hace realidad lo que nos proponemos es la solidaridad, porque difícilmente nosotros como comité somos capaces de hacer lo que hemos logrado, es un esfuerzo en conjunto que tenemos... - Rosa

Con esto terminamos la primera parte del artículo. En la siguiente parte escucharemos más sobre el esfuerzo colectivo entre varios grupos de crear el archivo de memoria histórica.


Maggie Von Vogt

Maggie Von Vogt es la Coordinadora de Operaciones de Groundswell: Oral History for Social Change. Ella es una creadora de medios independiente, educadora popular y activista de Maine en los Estados Unidos. Vivió en El Salvador desde 2008 hasta 2017, trabajando como facilitadora de talleres sobre videos participativos y medios comunitarios enfocados en temas sociales y ambientales. Desde que se mudó a la zona rural del norte de California a principios de 2017, el enfoque de su trabajo ha sido facilitar la comunicación entre inmigrantes y no inmigrantes (mayoritariamente mexicanos) de su comunidad y apoyar el fomento de la capacidad de recuperación en la comunidad inmigrante. Ella co-administra la Escuela de Adultos de Anderson Valley y está trabajando en un proyecto de historia oral y fotografía con historias de salvadoreños que han emigrado y regresado a El Salvador. En su tiempo libre, le encanta caminar con sus perros Little y Ramona, nadar, buscar nutrias, explorar nuevos lugares y todo lo que hace reír.